¿Cómo fuiste a parar a un museo de ciencia?
Como todo en la vida, un poco por casualidad. En 1995 estaba trabajando como coordinadora de la Asociación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza, lo que me llevó a hacer diversas exposiciones de temática ambiental y alguna filmación para la televisión. A través de Carme Prats, el mNACTEC me ofreció intervenir en el proyecto final de la exposición “Enérgeia” y echar una mano en su coordinación.
Los talleres del mNACTEC, ¿llevan la marca Esther Font?
Tanto como la “marca” no, pero la trayectoria sí. Desde los primeros talleres hasta ahora, ha habido una evolución en la manera de trabajar: cada vez tenemos una metodología más esmerada y, sobre todo, hay una buena coordinación entre las diversas personas del equipo. Un nuevo taller requiere la cooperación del Servicio de Concertación (la Beda) y el equipo de monitores, la adaptación al diseño curricular y la experiencia en la construcción de los ingenios y su mantenimiento (Enric Castro), así como la participación de asesores científicos.
Compaginar rigor científico y divertimiento, parece una tarea difícil...
Es una tarea viva, donde todos los días vas aprendiendo. Ciertamente es difícil transmitir ciencia de una forma amena sin vulgarizar y contando con la opinión de todos los interlocutores: la empresa de teatro, el servicio de concertación y visitas y todos los monitores. Por muy buena que pueda parecer una idea, hay que probarla, formar a los monitores y hacer un seguimiento y evaluación para mejorar las diferentes actividades y conseguir un buen resultado final.
Finalmente, trabajar “desde fuera” o “desde dentro” ¿cambiará algo?
Sí y no; es evidente que existen diferencias, pero en lo que se refiere al trabajo, hago el mismo que hacía antes. Por un lado, puedo destacar cierta liberación en cuanto al tema de presupuestos y facturas. Sin embargo, por otro, como mi trabajo requiere una parte muy creativa, en el museo tal vez me cuesta más concentrarme, porque los trabajos “no programados” que se añaden al trabajo habitual del área no permiten avanzar al ritmo que una desearía.

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