El tema
Sumari
  La importancia de la formación en didáctica de los profesionales de los museos
  Almudena Domínguez Arranz
Directora del Máster Museos: Educación y Comunicación. Universidad de Zaragoza
  Cada vez está más claro que para conseguir una función educativa satisfactoria en el ámbito de los museos es necesario que los programas estén diseñados por personas dotadas de una preparación museológica especializada en educación y comunicación.

 

 

 

 

 

 

 

 

Máster de Museos:
Educación y Comunicación

Facultad de Ciencias Humanas
y de la Educación
www.mastermuseos.es
mastermuseos@mastermuseos.es
+34 974 23 93 50

Desde hace algo más de una década las universidades han comenzado a introducir en su tercer ciclo maestrías de museología, pero pocas enfocan esta especialización hacia la didáctica del patrimonio. El Máster en Museos: Educación y Comunicación, creado en 1989 con el propósito de formar profesionales con esta preparación, cuenta entre los primeros estudios implantados por la universidad española. Se partía de la idea innovadora de que los museos más que depósito de objetos son lugares de comunicación donde se debe estimular el interés y provocar la curiosidad. El mismo año abrió sus puertas el Children’s Museum de Québec, que se planteaba como objetivo principal el visitante, no una colección en particular.
El museum educator un concepto que tomó cuerpo con anterioridad en Canadá y Estados Unidos, es alguien dotado de una preparación museológica que le posibilite conocer el funcionamiento y contenido del museo. Su misión es pues relevante, dado su papel de enlace con la sociedad, estableciendo propuestas para la mejor adquisición del conocimiento. La enseñanza en el museo es complementaria de la que se imparte en el centro educativo, y fundamental para mejorar el desarrollo intelectual de la persona, para ello este profesional trabaja en la creación de recursos dirigidos a trasmitir los objetivos, contenidos y pro-puestas del museo.

El trabajo del educador de museo va más allá de la mera elaboración de materiales didácticos, se le puede considerar el eslabón entre los que producen conocimiento y el público.

Es hoy admitido que el museo tiene como misión divulgar conocimiento y desarrollar estrategias para que el visitante, cualquiera que sea su edad o formación, comprenda mejor su contenido. Se ha pasado de la idea tradicional de la simple observación a la participación. Los museos de la infancia y los científicos son los que mejor han entendido esta nueva dimensión, no limitándose a explicaciones teóricas sino que han querido satisfacer la expectativa del público ideando formas entretenidas de relacionar los objetos con la realidad social, histórica y natural. De esta forma cada vez son más los centros que ofrecen experiencias interactivas y virtuales a fin de potenciar el valor pedagógico del museo, tales como visitar una cueva paleolítica, ambientar una selva tropical o diseñar una vivienda en un ordenador tras visitar una exposición de urbanismo.
Los museos de la infancia y los científicos proporcionan posibilidades de interacción, exploración multisensorial y manipulación de objetos, y alientan a la participación de los niños, bajo el lema de “prohibido no tocar” en estos museos desaparece el concepto de inaccesibilidad. Ciertamente, el Brooklyn Children’s Museum fue pionero en tal orientación, surgió a final del siglo XIX con la idea de enseñar a los niños a juzgar por sí mismos a través de su experiencia personal. Setenta años después abría sus puertas el Exploratorium de San Francisco, ideado por el físico Oppenheimer, ocupado por el desarrollo cognitivo del niño y el modo de hacerle explorar y comprender la ciencia. Es la misma orientación del mNACTEC, instalado en la antigua fábrica Aymerich y Amat, en cuyo inmueble se desarrolla de un modo lúdico y participativo el fenómeno de la industrialización e implantación de la técnica en Cataluña.
La universidad ha de seguir comprometida en la formación de educadores que ayuden al museo a continuar siendo adecuado y relevante, a ser herramienta estimulante de aprendizaje informal y alternativa al centro donde se imparte la enseñanza reglada. Así mismo, el museo debe entender la necesidad de incorporar en su plantilla al educador de museo.

 

 

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