| La importancia de la formación en didáctica de los profesionales de los museos | |
| Almudena Domínguez Arranz Directora del Máster Museos: Educación y Comunicación. Universidad de Zaragoza |
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| Cada vez está más claro que para conseguir una función educativa satisfactoria en el ámbito de los museos es necesario que los programas estén diseñados por personas dotadas de una preparación museológica especializada en educación y comunicación. | |
Máster de Museos: Facultad de Ciencias Humanas |
Desde hace algo más de una década las universidades han comenzado a introducir en su tercer ciclo maestrías de museología, pero pocas enfocan esta especialización hacia la didáctica del patrimonio. El Máster en Museos: Educación y Comunicación, creado en 1989 con el propósito de formar profesionales con esta preparación, cuenta entre los primeros estudios implantados por la universidad española. Se partía de la idea innovadora de que los museos más que depósito de objetos son lugares de comunicación donde se debe estimular el interés y provocar la curiosidad. El mismo año abrió sus puertas el Children’s Museum de Québec, que se planteaba como objetivo principal el visitante, no una colección en particular. El trabajo del educador de museo va más allá de la mera elaboración de materiales didácticos, se le puede considerar el eslabón entre los que producen conocimiento y el público. Es hoy admitido que el museo tiene como misión divulgar conocimiento y desarrollar estrategias para que el visitante, cualquiera que sea su edad o formación, comprenda mejor su contenido. Se ha pasado de la idea tradicional de la simple observación a la participación. Los museos de la infancia y los científicos son los que mejor han entendido esta nueva dimensión, no limitándose a explicaciones teóricas sino que han querido satisfacer la expectativa del público ideando formas entretenidas de relacionar los objetos con la realidad social, histórica y natural. De esta forma cada vez son más los centros que ofrecen experiencias interactivas y virtuales a fin de potenciar el valor pedagógico del museo, tales como visitar una cueva paleolítica, ambientar una selva tropical o diseñar una vivienda en un ordenador tras visitar una exposición de urbanismo.
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