| Una nueva visión del aprendizaje en los museos | |
Cèsar Carreras ccarreras@uoc.edu |
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| Muchas de las labores que se realizan en cualquier gabinete didáctico de un museo pueden tener su contrapartida digital. Normalmente, se trata de material que pretende facilitar la visita de los usuarios, ya sean escolares, familias o público individual, como dossiers de objetos, guías para estudiantes de diversas edades, dossiers para el profesor (preparación previa) y talleres interactivos. | |
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Los materiales didácticos en papel pueden convertirse fácilmente en recursos didácticos de una web listos para descargar o imprimir, al igual que los documentos de audio o vídeo. En muchos casos, las actividades didácticas de talleres interactivos son difícilmente reproducibles en papel pero pueden convertirse en espacios interactivos digitales, que faciliten la comprensión de fenómenos complejos con la ayuda del juego o de retos individuales. Los interactivos digitales son la evolución de los interactivos mecánicos creados en centros com el Exploratorium en los años setenta y ochenta y que se han desarrolado fundamentalmente en los museos de ciencia y técnica, los conocidos museus “Hands on”, que facilitan: Es una ventaja que hoy en día los niños ya estén acostumbrados al entorno digital, que utilizan habitualmente incluso para jugar (p. ej. consolas). Hay que tener en cuenta la posibilidad de crear entornos virtuales fantásticos e iconografías adaptados a cada edad. Para aumentar el potencial educativo de estos interactivos es importante que tengan guiones vinculados al aprendizaje de los niños en las escuelas. Por ello, es esencial la coordinación de gabinetes didácticos y docentes, como coautores de estos recursos digitales. Cuando hablamos de educación no tan solo nos referimos a público infantil o juvenil, sino también a adultos en aprendizaje continuo. Pocos recursos se han empleado en este grupo de edad, que tiene sus propios intereses y agenda personal, y que pueden convertirse en excelentes aprendices tanto en el mundo analógico como digital. Actualmente, los gabinetes didácticos empiezan a tratar nuevos perfiles de público. Uno de ellos es la gente mayor, que ahora dispone de más tiempo libre y goza de buena salud para realizar actividades culturales, pero que puede tener dificultades de interacción con los aparatos informáticos. Por ello, es necesario simplificar los menús y la accesibilidad, y mejorar la visibilidad para favorecer su visita. La llegada y la integración de colectivos de inmigrantes también obliga al museo a adaptar su discurso y los materiales didácticos al nuevo público. Finalmente, los especialistas también pueden requerir un recorrido a medida. Cómo afecta a los responsables de los museos En la medida en que las TIC (tecnologías de información y comunicación) supongan un valor añadido al trabajo que realizan, permitan reducir el tiempo invertido en tareas mecánicas y ofrezcan más opciones de comunicación y didácticas, los museólogos aceptarán su introducción. La introducción de las TIC en el mundo del patrimonio debe tener en cuenta los recursos humanos de que dispone. Momentáneamente, una de las labores añadidas para el personal de los centros es la digitalización de colecciones, no tan solo la ficha sino también imágenes, vídeo o audio asociados. En principio, esta catalogación digital ya está muy extendida, incluso su exportación directa a web (programa DOMUS, Museum Plus, etc.), pero faltan ejemplos que funcionen, y tampoco se plantean cuestiones de etiquetado para otras aplicaciones (XML), ni formatos de interoperabilidad con otros sistemas. Para más información sobre estudios de evaluación de las TIC en contextos de difusión cultural, véase: http://oliba.uoc.edu/aracne
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