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Sumario
  El futuro Museo de Cerámica “La Rajoleta” de Esplugues de Llobregat.
La cerámica del Modernismo
  Roser Vilardell i Tarruella
Directora del Departamento de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Esplugues
Can Tinturé, situado junto a “La Rajoleta”, acoge la colección de baldosas de muestra de Salvador Miquel, que proporciona un atractivo recorrido estético por la cerámica preindustrial.
La doble visita a Can Tinturé y a “La Rajoleta” permite constatar la evolución y los cambios que ha habido desde la baldosa de muestra de tipo artesanal hasta la baldosa seriada de tipo industrial.


Han pasado seis años desde que, con motivo del Año Gaudí, se puso en marcha la organización periódica de visitas públicas al recinto de la antigua fábrica de cerámica Pujol i Bausis de Esplugues. En un principio, la iniciativa estaba prevista sólo para aquel año 2002. Sin embargo, el éxito, la acogida y el interés suscitado –reforzado por la inmediata puesta en marcha del Museo Can Tinturé, que acoge la colección de baldosa de muestra Salvador Miquel– han hecho posible su continuidad hasta ahora.
La gran variedad y singular tipología de hornos reunidos en este espacio, así como otros elementos de interés (balsas, chimenea, etc.) confieren una cierta excepcionalidad a todo el conjunto, pese a la no conservación de las naves que la empresa alzó en los años 1913 y 1914.
La visita a “La Rajoleta” nos introduce en los antecedentes e inicios de la historia de la fábrica, la extraordinaria aventura que, en el año 1874, inició Jaume Pujol i Bausis con la producción de unas cerámicas de gran calidad y avanzado diseño que se sumaron a los mensajes de modernidad de la época. En muchos aspectos, “La Rajoleta” fue una empresa pionera: la adopción de la energía de vapor ya desde el año 1886, la recuperación de la técnica del dorado, la adopción de nuevas materias como el gres, que, hasta entonces, mayoritariamente se importaba de Inglaterra, la praxis del binomio arte-industria, etc. son datos que delatan su proyección y trascendencia.
En la actualidad, y gracias al significado de la fábrica, Esplugues forma parte de la Ruta Europea del Modernismo, fruto de la relevancia productiva de sus cerámicas, especialmente, durante el periodo de auge del Modernismo. Arquitectos como Gaudí, Puig i Cadafalch, Domènech i Montaner, Font i Gumà, Gallissà y Bassegoda, entre otros, nutrieron sus obras arquitectónicas de los elementos cerámicos elaborados en Pujol i Bausis; asimismo, buena parte de estos arquitectos, junto con otros artistas (A. Gual, A. de Riqué, L. Brú, etc.), hicieron encargos a la fábrica.
La visita al recinto nos permite no sólo disfrutar de los resultados de su producción, sino que intenta explicar parte de sus procesos y el funcionamiento de sus espléndidos hornos industriales, de los que destacamos los seis hornos de tipo árabe –dos de ellos soterrados–, el horno descubierto, el horno de reflejo metálico y los dos hornos de botella.
La historia de la fábrica desde sus inicios es dilatada, compleja y apasionante, repleta de luchas e inquietudes, con aciertos y errores, pero con la esperanza de estar bien proyectada hacia el futuro.

 

 

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