El tema
Sumario
  Descubrir, estudiar, valorar, difundir y recuperar
 

Assumpció Feliu Torras
Vicepresidenta de AMCTAIC

  Descubrir, estudiar, valorar, difondre y recuperar el patrimonio industrial es la labor primordial que desarrolla la sociedtad civil.

 

 

 

 

 

El patrimonio industrial tiene una historia en la que el paso de la protoindustria a la industrialización produjo un cambio en todos los ámbitos: el social, el técnico, el económico y el artístico, que generó nuevos conceptos y nuevos parámetros. El tiempo ya no era lo mismo, la relación laboral tampoco; la producción y la economía, el ocio y el tiempo libre, todo cambió.
El mundo agrícola, el mundo de los gremios y el mundo artesano sufrieron repentinamente una transformación con la llegada de la Revolución Industrial; las ciudades se transformaron con el agrandamiento; muchos de los talleres, construcciones industriales pequeñas y medianas, que antes estaban en las afueras de las ciudades y de los pueblos, de repente se encontraron dentro del nuevo entramado urbano.

La industrialización llegó con retraso a Cataluña en comparación con el resto de países europeos, como Inglaterra y Francia, que arrancaron con la Revolución Industrial de finales del siglo XVIII.

La implantación de nuevas industrias junto con las nuevas técnicas revolucionaron el mundo del trabajo y de las comunicaciones. Las redes de transporte tradicionales pronto quedaron obsoletas y fueron necesarias nuevas infraestructuras. Ciudades como Terrassa, Sabadell, Manresa e Igualada, centros de producción fabriles, ampliaron sus líneas ferroviarias, construyeron carreteras para poder llegar a los centros de expedición de los productos que se producían, como era el puerto de Barcelona.
Desde los comienzos de la Revolución Industrial, y como consecuencia de la misma, se multiplicaron los espacios industriales, se construyeron grandes naves fabriles y nuevas maquinarias, hechos que modificaron los conceptos sociedad-trabajo y producción-economía.
Hoy, a principios del siglo XXI, tenemos un patrimonio industrial extenso, un patrimonio fruto de la industria. En algunos casos, estos testimonios industriales han desaparecido y en otros han resistido las tormentas de la especulación, la desidia de los políticos, la desinformación y el olvido, tanto en cuanto al patrimonio mueble, como al inmueble, y también al patrimonio documental, a veces tan dañado.
Es aquí donde la sociedad civil tiene un papel y una obligación como interlocutora de este patrimonio: historiadores, investigadores, asociaciones, comunidades de vecinos, antiguos trabajadores, sindicatos, agrupaciones, grupos que giran entorno al patrimonio industrial para estudiar, difundir, recuperar, denunciar y proteger este patrimonio del mundo industrial, la memoria del trabajo y la técnica en constante evolución.

El presente es la huella del pasado que es preciso respetar y transmitir

En los últimos tiempos se han multiplicado en todo el mundo las asociaciones que se dedican al estudio y/o a la preservación del patrimonio industrial. Este incremento y su dinamismo son un testimonio visible de su auténtica inserción en el seno de la población, que da esperanza a la continuidad de un sector, aún joven, que combina el conocimiento científico y la dinamización del patrimonio.
Hay diferentes tipos de asociaciones. Existen las asociaciones regionales, que actúan en las regiones donde se han estructurado diversos grupos y se adaptan a las oportunidades y a las especificidades locales para defender el patrimonio industrial en general, o en casos concretos y puntuales, como los ecomuseos. También hay asociaciones sectoriales, nacionales y temáticas (como la electricidad, las comunicaciones, el textil, etc). Y asociaciones internacionales, como el TICCIH (The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage) de ámbito mundial; E-FAITH (European Federation of Associations for Industrial and Technical Heritage) de ámbito europeo; AMCTAIC (Asociación del Museo de la Ciencia y de la Técnica y de Arqueología Industrial de Cataluña); Groupe d'Històire des Mines et de la Métallurgie (Grupo de Historia de las Minas y de la Metalurgia), de París; Association Française pour l'Étude et la Protection du Patrimoine des Industries de la Chaux et du Ciment (Asociación Francesa para el Estudio y la Protección del Patrimonio de las Industrias de la Cal y del Cemento); CILAC (Comité d'Information et de Liaison pour l'Archéologie, l'Étude et la Mise en Valeur du Patrimoine Industriel) de ámbito territorial francés ; AIA (Association for Industrial Archeology), del Reino Unido.
En Europa y en el resto del mundo hay muchas más asociaciones, algunas de ámbito local y otras de ámbito estatal. Son necesarios, pues, los congresos, las reuniones y las jornadas para intercambiar y poner de relieve el estado de la cuestión y obrar en consecuencia.
Todos estos movimientos son un nexo entre la sociedad civil y los poderes públicos, asociaciones, grupos de interlocución y de consenso para llevar a cabo la recuperación de este patrimonio tan incomprendido y dañado.

 

 

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