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Semana de la Ciencia: un modelo sostenible |
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Jordi Mas |
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Una sociedad más culta científica-mente es una sociedad más democrática y más consciente de las ventajas y de los riesgos que el desarrollo de nuestra sociedad comporta.
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Teniendo en cuenta que la cantidad y la calidad no siempre van emparejadas, la historia de la Semana de la Ciencia evidencia que nuestro país es rico en actividades de divulgación científica, ya que se celebran actividades en un centenar de localidades, por parte de unas 300 entidades que programan más de 450 actividades, una riqueza que a través de diferentes formatos y de diferentes maneras ha acercado la ciencia a la sociedad. |
Cuando, en 1995, diseñábamos lo que tenía que ser la primera edición de la Semana de la Ciencia en Cataluña, analizamos lo que se hacía en aquellos momentos en Europa; sobre todo, nos fijamos en los modelos francés y británico. Obviamente no se podía imitar en Cataluña lo mismo que se hacía en otros países con mayor tradición y recursos; había que adaptar el modelo que se debía seguir a nuestras particularidades. El objetivo era claro: queríamos acercar la ciencia a la ciudadanía. Y queríamos hacerlo con criterios de territorialidad (no podía ser un acontecimiento que solo tuviese lugar en la ciudad de Barcelona), de sostenibilidad (que perdurase en el tiempo) y de dar el protagonismo a aquéllos que realmente eran los principales actores (las entidades de toda Cataluña que se dedican en mayor o menor medida a la divulgación de la ciencia). La Semana de la Ciencia tenía que servir, sobre todo, de paraguas a tantas iniciativas de todo el territorio que hacen una actividad continuada a lo largo del año; la Semana de la Ciencia les tenía que ayudar a promocionar sus actividades hacia la opinión pública y hacerlas llegar a un público más amplio a través de los medios de comunicación. La inmensa diversidad de entidades participantes en las ediciones de la Semana de la Ciencia (universidades, museos, sociedades científicas, ayuntamientos, bibliotecas, empresas, parques naturales, agrupaciones, escuelas, administración, etc.) genera una cierta complejidad pero, a la vez, representa el principal activo de la Semana. Durante estos años, hemos podido observar, también, la evolución de estos agentes de divulgación científica. Hace 13 años tenías que explicar qué tipo de actividades entendíamos por divulgación científica; hoy, muy gratamente, las iniciativas se multiplican por todos lados y hemos visto crecer un notable interés de divulgación entre los centros y los grupos de investigación, hasta el punto de tener gente especializada en esta tarea dentro de su grupo.
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