Los Amigos, como ciudadanos de a pie que son, se han constituido en puente de unión entre la sociedad y los museos a los que transmiten el pulso y la inquietud del ciudadano, potencial visitante.
Los Amigos tienen la capacidad de dinamizar la vida del museo y de convertirlo en un referente cultural dentro de la ciudad.
Los primeros movimientos asociativos en torno a los museos surgen en Europa en el siglo XIX, pero no será hasta entrado el siglo XX cuando en España comiencen a crearse las primeras asociaciones de Amigos de Museos. Entre ellas fue pionera la Asociación de Amigos de los Museos de Cataluña que tanto ha ayudado, desde su inicio, a la salvaguarda de monumentos y museos de toda Cataluña. Fue esta asociación catalana la impulsora de la Federación Española de Amigos de los Museos, en 1983, junto con la entonces recién creada Asociación de Amigos del Museo del Prado y un grupo de personas y asociaciones reunidas en torno al profesor Lafuente Ferrari, quien sería su primer presidente.
La Federación, creada como una asociación sin ánimo de lucro, tiene como objetivo prioritario la atención y el apoyo a las asociaciones de Amigos de Museos que trabajan y promueven el conocimiento y la difusión de las colecciones de los museos y del patrimonio histórico-artístico que éstos guardan. Asimismo, la Federación, como representante de este movimiento ciudadano en pro de los museos, se ocupa de difundir la labor de los Amigos y de transmitir al conjunto de la sociedad la necesidad de salvaguardar el patrimonio cultural de los museos, que es de todos, y para el cual trabajan, con especial empeño, los Amigos.
Esta conciencia e interés ciudadanos por los museos y sus colecciones crece de día en día, más y más. Las escasas 40 asociaciones que formaban parte de la Federación en 1997 han pasado a ser, diez años después, más de una centena, y los Amigos que las forman han crecido en proporción aún mayor.
Los Amigos se han convertido en los mejores aliados de los museos, en sus embajadores frente a una ciudadanía quizá alejada de estas instituciones por considerarlas cerradas o exclusivas de una determinada élite intelectual o profesional. Los Amigos, como ciudadanos de a pie que son, se han constituido en puente de unión entre la sociedad y los museos a los que transmiten el pulso y la inquietud del ciudadano, potencial visitante.
Sus tareas y actividades en apoyo a los museos son múltiples y variadas. Desde la búsqueda de patrocinio para la realización de actividades concretas: exposiciones, talleres, conferencias… la difusión de las colecciones y la promoción de la visita al museo, hasta el apoyo en las visitas o la adquisición de piezas. Este trabajo, en sintonía constante con la dirección del museo, se lleva a cabo siguiendo las pautas del Código Ético aprobado en el Congreso Mundial de Amigos de los Museos, celebrado en Oaxaca (México) en 1996.
De todos son conocidas las asociaciones de Amigos de los Museos más importantes, pero es igualmente relevante la labor que realizan los Amigos de Museos pequeños, muchas veces de ámbito local. Los Amigos tienen la capacidad de dinamizar la vida del museo y de convertirlo en un referente cultural dentro de la ciudad.
Los Amigos son personas comprometidas con la sociedad que, por su inquietud e interés en salvaguardar el patrimonio, hacen del engrandecimiento y conocimiento de los museos una causa propia con el fin de, una vez cumplido el objetivo, devolverlos y compartirlos con el resto de la sociedad.

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