Patrimonio Industrial Internacional
Sumario
 

Patrimonio Industrial y Tecnoturismo

Miguel Ángel Álvarez Areces
Presidente de TICCIH- España y de INCUNA (Industria, Cultura y Naturaleza)

El turismo industrial y tecnoturismo basado en “experiencias” está ligado al paisaje y al territorio. Un nuevo concepto que irrumpe con fuerza, complementa y da alternativas al turismo convencional de sol y de playa.

 

 


Millones de personas establecen itinerarios y rutas por los escenarios de vida y trabajo, el incentivo, inquietud y deseo es ser viajeros más que turistas, los paisajes, monumentos y testimonios de lo cotidiano junto al patrimonio intangible, o el patrimonio asociado a la actividad empresarial, como colonias obreras y  efemérides sociales también despiertan curiosidad e interés.

La Exposición de Londres de 1851 creó el primer gran edificio de estructura metálica de Sir Joseph Paxton (Crystal Palace). Las Exposiciones Universales de París del siglo XIX señalaron el comienzo del turismo industrial de masas. En el siglo xx la multiplicación de museos de sitio, ecomuseos, organización de Jornadas de Patrimonio, democratizaron el acceso a los monumentos, a las obras culturales, pero también a las empresas, que abren más sus puertas - Ironbridge, Le Creusot, Fourmies-Trélon, Berslagen— impulsaron el turismo industrial. En Alemania, Bélgica, Francia, EE. UU. y el Reino Unido diversas experiencias resultan exitosas, tal es el caso del Ruhr alemán con la ruta «Industriekultur» o los entornos intervenidos por British Waterways, a lo largo de canales industriales históricos del Reino Unido. La Ruta Europea de Patrimonio Industrial (ERIH) ultimada en el año 2001, es una red que relaciona y divulga antiguos enclaves industriales. La Red se desarrolla por socios de regiones de Gran Bretaña, Países Bajos, Saarland y norte del Rhin-Westfalia en Alemania, se estudia extenderla a España en colaboración con TICCIH  y otras instituciones públicas y privadas. Catalunya, Asturias, Almadén, Riotinto y Euskadi tienen interesantes iniciativas en este sentido.

Las «rutas» o «itinerarios culturales» se promocionan por el Consejo de Europa desde 1990, como la ruta de la seda o la ruta de la lana, también el norte de Italia; antiguas zonas mineras de Walonia, Hainaut y otras en Bélgica. En los Pirineos se ha puesto en marcha la «ruta del hierro», a partir de un programa “Interreg”, participan cinco regiones: Andorra, Catalunya, Euskadi y las regiones francesas de Aquitaine y Ariège,  más 14 instituciones. Estos circuitos se apoyan en museos ligados a una identidad fácilmente reconocible.

En América despierta el interés por las instalaciones industriales y su puesta en valor. La Ruta de la Plata y La Fundidora de Monterrey en México, la ruta transnacional del mercurio se propone a la Unesco como patrimonio mundial, en Argentina se ha puesto en marcha una ruta de patrimonio industrial en el noroeste del país: Tucumán, Salta, Jujuy, pone en valor ingenios azucareros, bodegas, estaciones ferroviarias, siderurgias. En Brasil, Cuba, Chile, Estados Unidos, Uruguay, surgen nuevas rutas de ingenios azucareros, o la llamada “ruta del esclavo”, con mezcla de valores culturales e históricos, en su relación con museos técnicos e industriales y se incardinan recursos con viejas fábricas y usinas, frigoríficos y galpones, líneas ferroviarias en desuso, y otros exponentes de patrimonio industrial. En Asia cada vez es mayor el interés del turismo de patrimonio industrial y de visitas a empresas en Japón, y ya apunta incipientemente esta tendencia en China.

Elitista en su origen, el turismo se ha ido democratizando, conforme se ha generalizado en la época contemporánea. El turismo de patrimonio industrial y paisaje, los museos técnicos, científicos e industriales y las visitas a empresas se convierten en una actividad sugerente y rentable en la actualidad.

print