Terracotta Museo, un equipamiento cultural de primera línea; referente mundial de la cerámica en Cataluña |
|
Xavier Rocas |
|
| La sede del Museo se ubica en el edificio de la Terracotta, una de las fábricas de revestimientos cerámicos más antigua de La Bisbal d'Empordà. Fundado en 1928, la tipología industrial del inmueble se evidencia en toda una serie de elementos arquitectónicos característicos: balsas de colar la tierra, chimeneas, hornos..., elementos que se integran en el discurso del museo y que lo convierten en uno de los edificios de arqueología industrial más singulares. | |
Fase 1 i 2 (2009)
|
El museo fue inaugurado, por iniciativa municipal, en el año 1991 y parcialmente remodelado en 1998 con una sala de exposiciones temporales, una sala de proyecciones, el taller pedagógico y las salas donde se expone la colección. La exposición permanente está concebida como una muestra representativa del fondo que custodia el museo: más de ocho mil objetos. El discurso expositivo refleja el peso remarcable que tienen las colecciones de ladrillar, alfarería de barro, cerámica de revestimiento y cerámica decorada y de creación, pero también ofrece otros aspectos más técnicos como, por ejemplo, la explicación de los procesos de elaboración artesanales e industriales de la cerámica.
Las directrices que han marcado la redacción de la propuesta de actuación arquitectónica han sido, entre otras, el carácter respetuoso con la edificación original; la funcionalidad, tanto desde una perspectiva de circulación de usuarios como de las actividades propias del museo; la posibilidad de usar distintos espacios al mismo tiempo, de modo que el nuevo museo no presente limitaciones estructurales y, cómo no, los costes de ejecución. Justo es decir que, con esta actuación, Terracotta Museo reunirá todas las condiciones para reafirmarse como el Museo de Cerámica más importante de Cataluña, al abrigo de los actuales 7.636 m2 de superficie de suelo y 4.851 m2 de cubierta. La ampliación de Terracotta permitirá, a partir de la conformación de una nueva fachada, la monumentalización del continente del museo que será mucho más coherente con el contenido actual y aumentará su capacidad de promoción y atracción. También constituirá una oportunidad para renovar la presentación, el discurso y, globalmente, mejorar los servicios que presta. Además, conllevará una mayor adecuación al sistema de museos de la Ciencia y de la Técnica, sistema cuyas sedes radican íntegramente en edificios industriales.
|
|
|
|

