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Cruz Roja es una asociación que apuesta por la interculturalidad. ¿Están trabajando en algún proyecto a favor de la integración de los inmigrantes en la ciudad?
Sí, este año celebramos el 10º aniversario del proyecto Darwuka de formación lingüística para personas inmigradas. Con este proyecto se inició nuestro programa de atención a las personas inmigradas, desde el que intentamos dar instrumentos a las personas recién llegadas para que puedan integrarse en nuestra sociedad. Actualmente hacemos formación lingüística, de conocimiento del entorno, de formación prelaboral, etc. Este programa se complementa con el de Fomento de la Convivencia, que trabaja con el conjunto de la sociedad para crear escenarios más receptivos al conocimiento y la aceptación de los demás.
¿Cuando informan a la gente de estos proyectos interculturales qué reacción tienen?
Depende del proyecto en concreto y de la persona. En general la labor que desempeñamos es ampliamente aceptada por la sociedad, a nadie le parece mal que se enseñe un idioma a una persona, o que la ayudes a conocer mejor la sociedad de acogida. Tal vez, se dan más reticencias cuando lo que intentamos es dar a conocer la cultura foránea a las personas de aquí, o cuando hablamos de convivencia en general, ya que somos los autóctonos los más reticentes a cualquier cambio.
¿Considera que la sociedad es receptiva con este tipo de actividades? ¿Cree que ha evolucionado el pensamiento de la sociedad en este sentido?
En general sí, aunque, en un principio, la gente puede ser más reticente hablando. En el fondo de esta cuestión a menudo encontramos mucho desconocimiento, por eso el diálogo es la mejor manera de trabajar la interculturalidad.
Cruz Roja colaboró el año pasado con el Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya en la organización y presentación de la exposición Otra mirada. ¿Cuál es su objetivo en esta exposición?
Otra mirada busca una reflexión personal respecto al fenómeno de la inmigración, el objetivo es que el visitante vea el fenómeno desde otra óptica. Por un lado, que vea que detrás del fenómeno en mayúsculas se encuentran personas con historias concretas y, por otro, que estas historias no son muy diferentes de las que vivieron los españoles que emigraron en el siglo pasado.
¿Cuál es la reacción de los visitantes? ¿Se han cumplido sus objetivos?
Es una exposición muy breve que facilita su exploración, y la reflexión, con un mensaje muy claro. Se complementó con un taller de numerandum para que tuviera un carácter más activo. Muchos visitantes salían sorprendidos porque esperaban una exposición que buscara romper mitos o hablar de los aspectos positivos de la inmigración, pero la exposición no valora la inmigración, parte de su aceptación como un hecho universal, la historia de la Humanidad es la historia de las migraciones.
¿Tienen algún otro proyecto cercano relacionado con la interculturalidad?
Todos. En una sociedad como la nuestra, la interculturalidad debe formar parte de todos nuestros proyectos. Cada vez debemos tender más a incorporar este eje de forma transversal. Los deberes pendientes para las entidades ya no son incorporar la interculturalidad a nuestros proyectos sino hacerlo en nuestras organizaciones para poder seguir siendo un reflejo de la sociedad.
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