foto-carlos-mas-copia

Carlos Mas Arrondo (1955) és Llicenciat en Història per la Universidad de Zaragoza (1977) i doctorat amb una tesi dedicada a la siderúrgia tradicional. La seva tasca d’historiador abasta un ampli i variat camp d’estudi que es correspon amb el seu diletantisme militant: de la crisi filoxèrica a les institucions econòmiques; dels estudis de família de la petita noblesa a les anàlisis de gravats d’inicis del segle XIX;  del sistema educatiu espanyol a la historiografia del nacional-catolicisme.

Ha exercit la tasca docent ininterrompudament durant 36 anys i fins a la seva jubilació recent com a catedràtic de secundària a l’institut IES Andalán de Saragossa. Concreta la divulgació cultural en la realització de diverses guies didàctiques per a exposicions, la participació en qualitat de guionista de la sèrie ‘Estampas’ de RTVA, i la documentació per a la producció dels audiovisuals sobre Pablo Gargallo que s’exposen al museu monogràfic dedicat a l’escultor. Actualment és membre del Consell de Redacció de XIX y Veinte. Revista de Historia y Pensamiento contemporáneos, l’única de gènere històric editada a l’Aragó, en la qual escriu habitualment.

Col·labora des de fa anys amb la Fundación Ramón y Katia Acín per a la qual ha realitzat estudis monogràfics. A més, ha codirigit l’edició dels escrits del creador d’Osca (i d’Emilio Casanova: Ramón Acín toma la palabra. Edición anotada de los escritos (1913-1936), Debate, Penguin Random House Grupo Editorial y Fundación Ramón y Katia Acín, 2015).

Entre els seus treballs recents, destaca el comissariat de l’exposició  ‘Ramón y Katia Acín: el arte contra la violencia’, programada passada tardor al  Museu IAACC Pablo Serrano de Saragossa.

Qué razones te impulsaron a estudiar la siderurgia tradicional en Vall Ferrera?

Mi interés por la historia económica venía de atrás. Había participado en el análisis de la historia económica de las comarcas de Tarragona (fundamentalmente el devenir de su Cámara de Comercio en el contexto de la demarcación, desde sus antecedentes hasta 1987; y la crisis filoxérica de finales del siglo XIX, publicada en 1994). Sin embargo, mi encuentro con el tema de la siderurgia tradicional fue del todo casual. Iba detrás de la documentación pertinente que asegurase la autoría y análisis de las importantes pinturas murales de la planta noble de Casa Castellarnau de Tarragona -atribuidas al pintor de origen francés Flaugier-, cuando, en el archivo familiar conservado de esta pequeña nobleza catalana, me aparecen unos fondos ingentes sobre tres fargas en Vall Ferrera. Sólo la correspondencia entre el administrador de los establecimientos y el dueño, a lo largo de unos 150 años, sumaba más de mil unidades. Pronto pude apreciar, no sólo la singularidad de las fuentes, sino las múltiples dimensiones históricas que su eventual estudio podían reportar: instalaciones premodernas con fórmulas productivas que presagiaban claramente el capitalismo y que se abrían a ámbitos como el de la tecnología, la producción, la administración y comercialización, mientras que comprometían la vida social de todo un valle pirenaico.

Has publicado numerosos libros y artículos sobre el tema. Puedes hacernos un breve resumen?

historia-de-la-farga-catalana-i1n9767659Sin duda el libro fundamental lo constituye la publicación de mi tesis doctoral, dirigida por Jordi Maluquer de Motes i Bernet (Història de la Farga catalana. El cas de la vall Ferrera, al Pallars Sobirà -1750-1850-, Pagès editors, Lleida, 2000). Ahora que han pasado dieciséis años desde su publicación, creo que el mayor interés del trabajo realizado radica en la riqueza de las fuentes antes mencionadas y en la metodología utilizada. Desde que pude trascender el volumen de datos de la primera fase del proyecto, comprendí que la clave era aplicar de consuno esa vieja fórmula de ‘el ojo del joyero y la mirada del águila’: la intensividad del estudio (que lo convertía en un estudio de caso) no conduciría más que a mera erudición si no se relativizaba y comparaba con otros focos siderúrgicos, no solo en Cataluña, Andorra y en la Francia pirenaica sino en el Bierzo, Cantabria y, por supuesto, el País Vasco donde, por evidentes razones, las investigaciones acerca de la siderurgia tradicional están más avanzadas. El que mi materia prima fuese información privada me permitía ir más lejos que las fuentes oficiales: no solo el consumo de carbón declarado sino el realmente extraído y su impacto medioambiental; no solo la concordia firmada con los habitantes del valle sino la trastienda de esa concordia legal, los abusos, los sobornos, las conspiraciones, las rebeliones. Moverme en una larga duración de casi un siglo y medio abría la posibilidad de distinguir la coyuntura de las constantes históricas. Todos estos elementos hicieron más fácil valorar la tipología de las fargas como organismos preanunciadores de las colonias industriales y desvanecer cierta mitología historiográfica no amparada científicamente y que se cernía sobre la ‘farga a la catalana’.

Algunas de las publicaciones derivadas de este tronco común se han circunscrito a aspectos más específicos: el comercio del hierro y su hinterland (“El transporte fluvial del hierro desde el Pallars a Tortosa”, AA VV, Cultura fluvial del Pirineu a la Mediterrània, Amics i amigues de l’Ebre, 5. Col.lecció Lletres de l’Ebre, 1997, pp. 135-151); la energía hidráulica y las instalaciones de la siderurgia tradicional (“”La energía hidráulica en su dimensión histórica: entre el molino harinero y la farga a la catalana”, La industria agroalimentària i els usos de l’aigua. Actes de les VI Jornades d’Arqueologia Industrial de Catalunya (a cura de Lluís Virós), Associació d’Enginyers Industrials de Catalunya i Associació del Museu de la Ciència i de la Tècnica i d’Arqueologia Industrial de Catalunya, 2006, pp. 98-116); y un estado de la cuestión sobre los estudios de las fargas (“el món històric de la Farga a la catalana”, Fulls del Consell Nabius, 29, Àrnica, setembre 2003, pp. 45-56).

Nuestro patrimonio siderúrgico ha estado muy poco valorado hasta ahora, aunque en estos últimos años ha empezado a ponerse en valor. Qué elementos patrimoniales relacionados con el hierro destacarías de Vall Ferrera y del Pirineo en general? Cuál es tu valoración sobre este tema?

de_1625_6_0_casa_castellarn

Casa Castellarnau (Tarragona). s. XVIII

Considero que para valorar debidamente el patrimonio siderúrgico es preciso acabar con distintos apriorismos falsos: las sociedades tradicionales no son ‘únicamente’ sociedades agrarias; la industria premoderna no es ‘exclusivamente’ la de carácter textil. La importancia del hierro está en el arado, la reja, el clavo, la herradura y las infraestructuras; en la guerra y también en la paz. Otro aspecto relevante tiene que ver con el tiempo histórico: la historia política marca rígidos confines medidos por coyunturas y acontecimientos, la mayor parte de las veces de carácter urbano y ajenos totalmente a las áreas rurales, máxime para las periféricas como un valle pirenaico; el molino, la almazara, la ferrería, necesitan de la larga duración al igual que un valle o una comarca.

Las instalaciones siderúrgicas constituyen organismos complejos que llevan a cabo verdaderas ‘gestas productivas’ en condiciones difíciles y sometidas a múltiples imponderables. La multidisciplinariedad para su estudio no es un calificativo sino un requisito; el equipo integrado, una necesidad: arqueología industrial, historia comparada, tradiciones orales, ingeniería, ecología histórica, fuentes y documentación, toponimia, historia del paisaje. Únicamente desde esta holística perspectiva pueden llegar a percibirse los valores patrimoniales del fenómeno. En el caso particular de la Vallferrera, habría que empezar asumiendo, hasta sus últimas consecuencias, que entre 1670 y 1870 este valle fue una zona industrial muy alejada de esa tradicional ‘civilización del bosque, del ganado y de la minería’ que presumiblemente puede atribuirse a un ámbito de sus características pirenaicas.

La tarea consiste, por tanto, en hacer visible no únicamente una tecnología particular y unas instalaciones sino todo un complejo mecanismo de adaptación económica que trata de obtener el mayor rendimiento a unas condiciones dadas mientras que compromete a la población entera a través del carboneo, las minas y el acarreo del mineral. Solo la consideración de que la producción de estas industrias de base siderúrgicas está pensada para un mercado externo puede hacer ponderar su verdadera dimensión y revitalizar sobre el paisaje las huellas que el tiempo ha ido borrando.

Qué proyectos tienes para el futuro?

Albarracín (Terol)

Albarracín (Terol)

En Aragón se conocen tres focos siderúrgicos preindustriales importantes: Bielsa y el Pirineo; la sierra de Albarracín; y el Moncayo. Al segundo dediqué hace algunos años un estudio particularizado de varias ferrerías (“Aproximación a la siderurgia tradicional en la sierra de Albarracín”, en Estudios históricos sobre la Comunidad de Albarracín (José Manuel Latorre Ciria, coord.), I. Estudios, Edita Comunidad de Albarracín, Tramacastilla (Teruel), pp. 439-487 ). Es mi intención, para el siguiente año, poder trabajar acerca de las ferrerías de Añón del Moncayo si la documentación y el tiempo lo permite.

“Las instalaciones siderúrgicas constituyen organismos complejos que llevan a cabo verdaderas ‘gestas productivas’ en condiciones difíciles y sometidas a múltiples imponderables. La multidisciplinariedad para su estudio no es un calificativo sino un requisito; el equipo integrado, una necesidad (…)”

Més info:

Llibre “Història de la farga catalana”