Texto: La Vanguardia

 

“Es posible que cuando uno lo cruza por primera vez le pase inadvertido. Incluso puede que ocurra en una segunda ocasión. Pero si se transita por él una tercera vez, es difícil que su peculiar arquitectura no acabe por llamar la atención, al menos la del viandante mínimamente curioso. Sólo hace falta destinar cinco segundos a observar la estructura férrea, contundente, de sus barandillas laterales, para que surja una duda razonable: ¿será de él o no? En ese instante es cuando uno empieza a buscar una señal, algo que confirme sus sospechas. Hasta que encuentra la inscripción en un extremo: G. EIFEEL & Cie. Constructeurs. À levallois près Paris. Ahí es cuando el transeúnte inquieto se da cuenta de que está pisando un puente erigido en los talleres del ingeniero que levantó la Torre Eiffel y que, sorprendentemente, se encuentra en Palamós (concretamente sobre la riera de Aubí, a la altura del paratge Balitrà).

(….)”

 

[Continua…]